¿Qué hacer si presencias el berrinche de un niño en un lugar público?

Seguramente te ha pasado que estás en un lugar público como el cine, aeropuerto, un restaurante, el parque o en el transporte público y de repente un niño comienza a llorar y a gritar, mientras su madre, su padre o ambos no saben cómo controlarlo, por lo que empieza a molestar a todos a su alrededor. ¿Qué has hecho? Si tu respuesta es molestarte con los padres, pedirles que se vayan a otro lugar, mostrarles mala cara o sólo hacer “ssshhh”, déjame decirte que hiciste mal. Por eso hoy quiero darte algunos consejos para que actúes de mejor manera.

Father and son at grocery store

El primer consejo que tengo para ti es que seas una persona tolerante. Exactamente, mi primer consejos es que si no tienes la experiencia o conocimiento de la situación te recomiendo que hagas uso de tu tolerancia y comiences a respirar, o te pongas audífonos para minimizar el ruido. A veces ayuda más el que no estorba. No quieras verte como héroe ante los demás, quizá los que necesitan más de tu ayuda sean los papás. No es bueno entrar en conflicto con los padres, posiblemente son primerizos, quizá su hijo está enfermo y harto de sus síntomas, o solamente padece lo mismo que tú, cansancio, hartazgo y está acalorado. No les digas cómo hacer su trabajo como padres, menos si tú no lo eres.

Si vas a entrometerte, que sea para ayudar y no para empeorar las cosas, si ves que esto empieza a ocurrir, lo mejor es que desistas en tu intento y vuelvas a lo que estabas haciendo, ofreciendo una sonrisa. Para ejemplificar mejor esto te voy a contar una historia. Una mañana decidí aprovechar la promoción de un restaurante muy famoso donde te podías comer todos los hot cakes que quisieras por 50 o 60 pesos. Ahí una madre estaba desayunando con su hijo de unos cinco o seis años, quien empezó a hacer un berrinche. La madre le pedía que se tranquilizara, que mejor desayunara, le prometió que le compraría algo si comía, pero el pequeño se negaba y hasta comenzó a patalear en el suelo. Muchos comensales volteaban con rostro molesto, otros se quejaron con las meseras, quienes fueron a comentarle al encargado. Antes de que alguno del personal llegara, un joven de unos 25 años se acercó a la mesa con un plato. Lo primero que hizo, con una voz suave y calmada, fue preguntarle a la madre lo que sucedía, ella contestó que su hijo no quería comer. Entonces dijo: “Hola amiguito, oye, ¿te puedo cambiar mis hot cakes por los tuyos? Es que me dieron unos especiales para niños y yo ya estoy muy grande, pero tú te los puedes comer”. El niño se levantó del suelo, vio el plato, sonrió y asintió con la cabeza. Cambiaron platos y el niño no volvió a llorar. ¿Qué había en el plato? El joven creó varias caras de osos con los hot cakes y las frutas.

Espero te hayan servido estos consejos, los cuales son de gran utilidad tanto para los que están en el lugar o quienes lo están sufriendo, como podrían ser los padres o algún otro familiar. Recuerda: paciencia y ganas de ayudar son los puntos más importantes para salir adelante en estas situaciones. Nada ganas con pelear.

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