5 ajustes que todo diabético debe hacer para cuidar sus pies

Desde que a mi esposo le dio diabetes, todos en casa nos hemos dado a la tarea de poner manos a la obra tanto para ayudar a controlar su diabetes así como evitar que mis hijos y yo, aún cuando no estoy en el lazo directo, evitemos contraer esta terrible enfermedad.

Conforme leemos y observamos los cuidados y atenciones, cambios de hábitos y demás observamos que todo lo que hemos encontrado aplica perfectamente a una vida normal incluso sin diabetes.

De hecho, al seguir las recomendaciones una persona saludable podrá seguir en ese estado por mucho tiempo ya que son ajustes perfectamente aplicables a todos.

Vemos por ejemplo el tema de los pies y piernas que es un tema que a muchos aterroriza por las complicaciones que pudiesen tener si no son atendidos a tiempo.

Las siguientes son unas series de recomendaciones que, como notarás todos podemos y debemos seguir para tener una salud general:

1) Inspeccionar tus pies todos los días

El daño a los nervios es una complicación de la diabetes que hace que sea difícil sentir cuando tienes llagas, ampollas o grietas en los pies. En el caso de los pacientes con diabetes deberán buscar cualquier cambio en el color, las llagas o la piel seca y agrietada.

Colocar un espejo en el piso para ver debajo de los pies o pedir ayuda si no puedes ver claramente todas las partes de tus pies es lo ideal.

2) No usar los pies para probar el agua caliente

Cuando las personas con diabetes desarrollan daño nervioso o neuropatía, puede ser difícil determinar la temperatura del agua. De hecho no se darán cuenta de que en realidad se están quemando la piel.

Por lo que entrar en un baño antes de controlar la temperatura puede causar daños graves en los pies, ya que las quemaduras y las ampollas son una puerta abierta a las infecciones.

En estos casos lo mejor es usar el codo para verificar la temperatura del agua antes de meterse en la bañera o la ducha, tal como lo haríamos aún sin diabetes.

3) Apapacha a tus pies con un buen calzado y con calcetines amigables

La compra de zapatos para personas con diabetes requiere un poco más de atención a los detalles de lo que se pueda estar acostumbrado.

Busca zapatos con más profundidad en la zona de los dedos, con una buena cobertura de la parte superior e inferior y sin costuras en el interior del zapato que puedan rozar el pie.

Del mismo modo, busca calcetines sin costuras, preferiblemente calcetines acolchados y hechos de algodón u otro material que controle la humedad.

De hecho, si todos hacemos esto, nuestros pies lo agradecerán infinitamente.

4) No te descalces ni adentro ni fuera del hogar

El caminar descalzo realmente es una delicia pero, para una persona diabética le puede causar un problema mayor.

El andar sin zapatos pone en riesgo los pies ante pequeños cortes, rasguños y penetración de astillas, fragmentos de vidrio o esa aguja de coser perdida o una chincheta fuera de lugar.

Si tienes neuropatía, es posible que no notes estos daños peligrosos hasta que se infecten. Lo mejor es usar zapatos en todo momento, incluso en la casa.

5) Visitar a los especialistas en pie diabético

Incluso los callos aparentemente inofensivos pueden convertirse en problemas si son ignorados.

Lo ideal es ir poco a poco construyendo un equipo de atención médica para la diabetes, en este caso es el incluir a un medico especialista en pie diabético en lugar de ir a la farmacia para comprar un producto de venta libre.

Algunos productos irritan la piel y pueden aumentar el riesgo de infección incluso mientras tratan el juanete, el callo o el pie de atleta.

Como verás son realmente acciones sencillas aptas para seguir toda la familia y esto ayudará tanto a ese ser querido que tiene diabetes como aquellos quienes lo rodeamos para evitar esta enfermedad.

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